La Copa Libertadores contaminada de Coronavirus

La Copa Libertadores está contaminada. La competición más importante de Sudamérica no ha podido con el coronavirus y cada día surgen nuevos casos positivos entre los equipos participantes. Las medidas de seguridad impuestas por la Conmebol no han sido suficientes y da la sensación de que se ha dado prioridad al espectáculo por encima de la salud de los propios cuerpos técnicos y jugadores implicados y sobre todo, por encima de la salud pública. Son diez los países implicados en el torneo, diez países a los que la pandemia ha azotado con fuerza. Esos jugadores, técnicos, preparadores físicos, utileros tienen familias, amigos, etc. con los que les toca convivir en su día a día y un sólo caso en un mismo plantel puede tener consecuencias para muchas personas.

La situación del grupo A

El equipo en el ojo del huracán es Flamengo. El conjunto brasileño tiene 27 casos activos de COVID-19 entre plantilla, cuerpo técnico y directiva y el miércoles recibe a Independiente del Valle, que ya tiene seis positivos. La burbuja del Grupo A explotó tras el Independiente del Valle – Flamengo del pasado 17 de septiembre, cuando los de Miguel Ángel Ramírez propinaron a los de Domènec Torrent un duro correctivo (5-0). Aparecieron seis casos positivos en el Mengão que han ido aumentando con el paso de los días. Después, el conjunto ecuatoriano informó de un positivo y con el paso de los días han detectado cinco más, hasta este martes.

Uno de los momentos más tensos de la presente edición de la Copa Libertadores fue el Barcelona – Flamengo de la pasada fecha del torneo. El Fla ya tenía siete positivos en coronavirus y el partido estuvo en el aire hasta apenas dos horas antes. Una vez más, la Conmebol y las autoridades sanitarias de Ecuador daban luz verde a que se celebrara el partido a pesar del riesgo de contagio existente. Esta semana ha sido Junior, otro miembro del grupo A, el que anunciaba positivos. Barcelona, exento.

El pasado fin de semana el Mengao protagonizó una gran polémica en Brasil. A pesar de haber solicitado el aplazamiento del partido contra Palmeiras y de que un juez les impusiera la prohibición de estar 15 días sin entrenar, viajar ni jugar, otro juez decidió derrocar la medida y Flamengo quedó libre para jugar tanto el domingo contra el Verdao como esta semana contra Independiente del Valle.

La fallida burbuja de Boca

Antes del caso del grupo A, la primera gran polémica de la Libertadores fue la de Boca Juniors. El Xeneize llegó a tener 22 miembros de la plantilla contagiados antes del partido de Libertad y fueron días muy tensos entre argentinos y paraguayos. La Conmebol y el Ministerio de Salud de Paraguay dieron a los de Miguel Ángel Russo -que no viajó por pertenecer a grupo de riesgo- permiso para viajar a pesar de tener jugadores que seguían dando positivo y eso causó un gran revuelo en Asunción. Hinchas y ciudadanos paraguayos criticaron duramente a ambas instituciones al considerar que se estaba poniendo en riesgo a todo un país. Finalmente el partido se desarrolló sin problemas y Boca pudo dejar atrás el brote.

Hace unas semanas Boca, ahora Flamengo y dentro de unos días puede ser otro. La Copa Libertadores está en un momento delicado y solo las autoridades pueden pararlo. Detener la competición para evitar consecuencias mayores sería lo más sensato. Ya no es solo la Libertadores lo que está contaminado, sino también el fútbol brasileño, el ecuatoriano y el colombiano y sus respectivos entornos, que con el paso de las semanas vivirán el impacto de estos positivos en caso de no poder controlar los brotes. El show no siempre es lo primero y la Conmebol debe valorarlo. 

(MCM)

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