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Miércoles 16 de septiembre de 2026

Lozano recordó a Izquierdo tras su gol en el Morumbí

Por 3 min de lectura Actualizado: 16 de septiembre de 2026

Leandro Lozano convirtió una noche especial en una página inolvidable de su historia con Boca Juniors. El lateral uruguayo marcó su primer gol con la camiseta azul y oro ante Sao Paulo, en el estadio Morumbí, y su conquista fue determinante para que el Xeneize avanzara a las semifinales de la CONMEBOL Sudamericana 2026.

El gol llegó a los 60 minutos, cuando Boca armó una rápida combinación ofensiva por el sector derecho. La jugada tomó velocidad con un pase de primera de Leonel Flores, quien encontró mal ubicada a la defensa brasileña. Lozano interpretó perfectamente el movimiento, atacó el espacio y quedó lanzado hacia el arco.

El lateral uruguayo recibió en velocidad y quedó cara a cara con Rafael. Sin pensarlo demasiado, sacó un potente remate que superó la resistencia del arquero brasileño y terminó en el fondo de la red. El festejo xeneize se hizo sentir en el Morumbí, mientras Lozano celebraba su primera conquista desde su llegada al club.

El tanto tuvo además un significado deportivo especial. Lozano disputó ante Sao Paulo su décimo partido con Boca después de incorporarse en el último mercado de pases y encontró en una instancia decisiva de la Sudamericana su primer grito con la institución.

Pero detrás de la celebración había también una historia mucho más profunda. El Morumbí no era un escenario cualquiera para el defensor uruguayo. Dos años antes, en ese mismo estadio y frente al mismo rival, había vivido uno de los momentos más dolorosos de su carrera: la pérdida de su excompañero Juan Izquierdo.

Izquierdo, con quien Lozano compartió plantel en Nacional, sufrió una arritmia cardíaca durante el partido disputado el 22 de agosto de 2024 por la CONMEBOL Libertadores. El defensor fue trasladado a un centro médico, pero falleció cinco días después, el 27 de agosto, a los 27 años.

Por eso, después de marcar, Lozano no se olvidó de quienes ocupaban un lugar especial en su corazón. Primero se acercó para abrazar a su hijo y luego levantó la mirada hacia el cielo en memoria de Izquierdo.

“Primero, el abrazo es para mi hijo y después, el beso al cielo”, explicó posteriormente. Y agregó: “Hace dos años, en esta misma cancha, contra este mismo equipo, perdí a un compañero jugando por la CONMEBOL Libertadores. A Juan Izquierdo. Así que fue un partido especial y un gol especial para mí”.

El fútbol le permitió a Lozano regresar al mismo escenario de un recuerdo doloroso y, esta vez, vivirlo desde otro lugar. Su primer gol con Boca llegó precisamente allí, en una noche de clasificación continental y cargada de emociones.

Entre el festejo con su hijo, el recuerdo de su amigo y la alegría por la clasificación, Lozano dejó su huella en el Morumbí. Una huella que va mucho más allá de un gol.

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