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Viernes 14 de agosto de 2026

Rosario Central 0-0 Corinthians: empate y serie abierta en la Libertadores

Por 7 min de lectura Actualizado: 14 de agosto de 2026
Rosario Central 0-0 Corinthians: empate y serie abierta en la Libertadores
Fotografía Gregorio Gastaldi

Rosario Central 0-0 Corinthians: empate y serie abierta en la Libertadores. Central empujó, Corinthians resistió: el 0-0 en Arroyito dejó la Libertadores al rojo vivo

Rosario Central hizo el gasto, tuvo a Ángel Di María como conductor y terminó jugando contra diez, pero no encontró el gol ante un Corinthians que defendió con dientes apretados. El 0-0 en el Gigante de Arroyito dejó completamente abierta la serie de octavos de final de la Copa Libertadores, que se resolverá en São Paulo.

Hay empates que dejan sensaciones muy distintas según de qué lado se los mire. El 0-0 entre Rosario Central y Corinthians, por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, entra perfectamente en esa categoría.

Para Central quedó el gusto amargo de haber jugado en casa, de haber llevado durante buena parte del segundo tiempo el partido hacia el arco brasileño y de haber terminado con superioridad numérica. Para Corinthians, en cambio, el cero tuvo otro sabor: sobrevivió al Gigante de Arroyito y consiguió llevar la definición a la Neo Química Arena sin desventaja en el marcador.

Fue un partido copero en el sentido más clásico de la expresión. Mucha tensión, duelos individuales, poco espacio para pensar y una eliminatoria que estuvo siempre por encima del espectáculo.

Central quiso mandar, pero Corinthians cerró los caminos

Fotografía: Gregorio Gastaldi

Desde el comienzo quedó claro cuál iba a ser la búsqueda del equipo de Jorge Almirón.

Rosario Central intentó hacerse dueño de la pelota, instalarse en campo contrario y encontrar a Ángel Di María entre líneas. El campeón del mundo fue nuevamente el futbolista alrededor del cual giró buena parte del juego ofensivo canalla, pero Corinthians tomó nota: cada recepción de Fideo estuvo acompañada por una vigilancia inmediata.

La estrategia brasileña tuvo bastante de eso. Reducir espacios, obligar a Central a circular lejos del área y evitar que Di María pudiera recibir con tiempo suficiente para girar y acelerar.

Cuando el argentino encontró compañía, fue fundamentalmente a través de Jaminton Campaz, que encaró por afuera e intentó generar desequilibrio desde el uno contra uno. El duelo del colombiano con Matheuzinho terminó siendo uno de los más repetidos de la noche.

Pero Central no consiguió traducir ese mayor protagonismo territorial en ocasiones claras durante buena parte del primer tiempo.

Y Corinthians, sin atacar demasiado, tuvo una de esas situaciones que pueden cambiar completamente una serie.

Matheus Bidu estrelló una pelota en el travesaño sobre el cierre de la primera mitad, en lo que fue la oportunidad más clara del conjunto paulista antes del descanso.

Fue un aviso grande.

Porque en la Libertadores no siempre alcanza con jugar más cerca del arco rival. Hay que hacer los goles.

El segundo tiempo fue de Central

Después del descanso el partido cambió.

Central adelantó todavía más sus líneas y empezó a arrinconar a Corinthians. Di María participó con mayor continuidad, Campaz encontró metros y el equipo rosarino comenzó a acumular presencia cerca del área de Hugo Souza.

Las estadísticas oficiales reflejan con bastante claridad lo que ocurrió durante ese período: en el segundo tiempo Central superó a Corinthians 10-1 en remates, 15-3 en toques dentro del área rival y tuvo 60% de posesión. También lanzó 26 centros contra apenas dos del conjunto brasileño.

Son números contundentes.

Pero hay otro número que terminó siendo el más importante de todos: cero.

El Canalla produjo, empujó y obligó al Timão a retroceder, pero le faltó precisión en la última decisión. Y cuando consiguió superar la estructura defensiva brasileña apareció Hugo Souza.

Di María tuvo una de las mejores oportunidades sobre el tramo final con un remate fuerte que exigió al arquero visitante, otra muestra de un segundo tiempo en el que Central fue acumulando méritos sin poder transformar superioridad en ventaja.

La roja que encendió todavía más Arroyito

El partido parecía definitivamente inclinado hacia el campo brasileño cuando Allan vio la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado a diez minutos del final.

Corinthians quedó con diez.

El Gigante entendió que era el momento.

Central también.

El local adelantó todavía más gente, cargó el área y buscó el gol que le permitiera viajar a Brasil con ventaja. Sin embargo, el equipo paulista se cerró alrededor de su área, multiplicó piernas y sobrevivió a los últimos minutos.

Para Corinthians, el partido ya no se trataba de ganar.

Se trataba de salir vivo.

Y lo consiguió.

Di María fue el faro, pero faltó el último toque

A los 38 años, Di María continúa siendo el jugador capaz de cambiar la temperatura de un partido con una recepción, una gambeta o un cambio de orientación.

Fotografía: Gregorio Gastaldi

Corinthians lo sabía.

Por eso lo persiguió prácticamente toda la noche.

Aun con esa vigilancia, Fideo terminó siendo el principal generador de juego de Central. De acuerdo con el relevamiento del encuentro, aportó cuatro pases que terminaron en remate y estuvo involucrado en buena parte de los ataques más peligrosos del equipo rosarino.

Pero el fútbol tiene esas noches.

Central produjo más.

Central atacó más.

Central terminó con un futbolista más.

Y Central no pudo ganar.

El propio Di María resumió después del encuentro la sensación que quedó en el vestuario local: consideró que Rosario Central había merecido bastante más que el empate.

Probablemente tenga razón desde el desarrollo.

Pero la Libertadores no se juega únicamente desde los merecimientos.

Corinthians consiguió el partido que necesitaba

Del otro lado hay que reconocer el trabajo del conjunto de Fernando Diniz.

No fue una actuación brillante ni mucho menos. Durante buena parte del segundo tiempo perdió definitivamente el control del encuentro y terminó refugiado cerca de su arquero.

Pero resistió.

Y en una eliminatoria de 180 minutos, hacerlo como visitante tiene un valor enorme.

Corinthians llegó además a Rosario en una semana agitada institucionalmente, marcada por las novedades en torno a Memphis Depay, pero logró separar el ruido externo de la obligación continental y regresar a Brasil con la serie intacta.

Hugo Souza respondió cuando lo llamaron, la defensa sostuvo el área y, aun después de la expulsión, el equipo no se desarmó.

Eso también es jugar una Copa.

Todo se define en São Paulo

El 0-0 deja la serie completamente abierta, pero modifica el escenario.

Ahora será Corinthians quien deberá asumir mayores responsabilidades.

La revancha se disputará el jueves 20 de agosto, a las 21:30, en la Neo Química Arena de São Paulo.

No existe ventaja deportiva para ninguno: quien gane estará en cuartos y otro empate llevará la definición a los penales.

Para Central, el desafío será repetir en Brasil buena parte de lo que hizo durante el segundo tiempo en Arroyito, pero agregándole lo único que le faltó: contundencia.

Para Corinthians, jugar en su casa será una ventaja emocional importante, aunque el partido de ida también dejó una advertencia. Cuando Central consiguió acelerar alrededor de Di María y Campaz, el conjunto paulista sufrió.

La historia agrega otro condimento.

Estos equipos ya se habían cruzado en los octavos de final de la Libertadores del 2000. Cada uno ganó 3-2 como local y Corinthians terminó avanzando por penales en el Pacaembú. Veintiséis años después, vuelven a jugarse un lugar entre los ocho mejores de América.

Esta vez no hubo seis goles ni una noche descontrolada.

Hubo tensión, roce, paciencia y dos defensas que terminaron imponiéndose.

Central hizo méritos para llevar algo más a Brasil. Corinthians hizo méritos para sobrevivir.

Y al final, como tantas veces ocurre en la Libertadores, ninguno consiguió cerrar la discusión.

La serie quedó donde más le gusta a la Copa:

al límite.


Ficha del partido

Rosario Central 0-0 Corinthians
Competencia: Copa Libertadores 2026 – Octavos de final, ida
Estadio: Gigante de Arroyito, Rosario
Árbitro: Andrés Matonte (Uruguay)
Expulsado: Allan (Corinthians), por doble amarilla
Partido de vuelta: jueves 20 de agosto, 21:30, Neo Química Arena.

Rosario Central 0-0 Corinthians: empate y serie abierta en la Libertadores

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